Este pollo al limón está pensado para esos días en los que quieres comer bien sin convertir la cocina en un proyecto de dos horas. Se prepara en una sola sartén, utiliza ingredientes fáciles de encontrar y deja una salsa fresca que funciona igual de bien con arroz, patatas, cuscús o una ensalada.
Ingredientes para 4 porciones
- 650 g de pechuga o contramuslo de pollo deshuesado
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 3 dientes de ajo
- 1 limón grande
- 120 ml de caldo de pollo o agua
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1/2 cucharadita de tomillo
- Sal y pimienta al gusto
- 1 cucharadita de mantequilla, opcional
- Perejil fresco para terminar
Preparación
- Seca el pollo con papel de cocina y córtalo en piezas de tamaño parecido. Salpimienta justo antes de cocinar.
- Calienta una sartén amplia a fuego medio-alto con el aceite. Dora el pollo sin amontonarlo. Si la sartén es pequeña, trabaja en dos tandas.
- Cuando el pollo tenga buen color por ambos lados, baja un poco el fuego y añade el ajo picado. Remueve durante unos 30 segundos, solo hasta que desprenda aroma.
- Incorpora el caldo, el orégano y el tomillo. Raspa suavemente el fondo de la sartén para integrar los jugos dorados.
- Añade dos cucharadas de zumo de limón y unas tiras finas de su piel, evitando la parte blanca. Cocina unos minutos hasta que el pollo esté completamente hecho y la salsa reduzca ligeramente.
- Apaga el fuego. Si quieres una salsa algo más redonda, incorpora una cucharadita de mantequilla y mueve la sartén. Termina con perejil.
Cómo conseguir pollo jugoso
El error más frecuente es dejarlo demasiado tiempo al fuego. Los trozos pequeños se cocinan deprisa; cuando el centro ya no está rosado y alcanza una cocción segura, no necesita seguir hirviendo en la salsa durante diez minutos. También ayuda que las piezas tengan un grosor parecido.
Variantes que funcionan
Puedes añadir champiñones laminados después de dorar el pollo, un puñado de espinacas al final o una cucharadita de mostaza suave en la salsa. Si buscas un sabor menos ácido, utiliza solo una cucharada de zumo y añade más ralladura, que aporta aroma sin tanta acidez.
Con qué acompañarlo
Para una comida rápida, sírvelo con arroz blanco y verduras salteadas. Con patata cocida o puré queda más reconfortante. Si prefieres algo ligero, una ensalada de hojas verdes, pepino y tomate equilibra bien la salsa.
Conservación
Guarda el pollo ya frío en un recipiente cerrado en la nevera y consúmelo en un plazo razonable de seguridad alimentaria. Para recalentarlo, añade una cucharada de agua o caldo y hazlo a fuego suave para evitar que la carne se reseque.