Cuando las manzanas empiezan a perder firmeza, el horno puede convertirlas en un postre estupendo. Esta receta conserva trozos reconocibles de fruta y añade una cobertura de avena que se tuesta mientras el interior queda jugoso.
Ingredientes
- 4 manzanas
- 60 g de copos de avena
- 35 g de harina
- 35 g de mantequilla fría o aceite de coco
- 30 g de azúcar moreno
- 1 cucharadita de canela
- 2 cucharadas de nueces picadas, opcional
- 1 cucharadita de zumo de limón
Preparación
- Calienta el horno a 190 ºC. Pela las manzanas si lo prefieres y córtalas en dados medianos.
- Mezcla la fruta con el limón y la mitad de la canela. Colócala en una fuente pequeña.
- En otro bol mezcla avena, harina, azúcar y el resto de la canela. Añade la mantequilla fría en cubitos y trabaja con los dedos hasta obtener migas irregulares.
- Reparte la cobertura sobre las manzanas sin presionar.
- Hornea entre 25 y 35 minutos, hasta que la fruta esté tierna y la parte superior dorada.
Qué manzanas funcionan mejor
Las variedades firmes mantienen mejor la forma, mientras que las más harinosas se deshacen y crean una textura parecida a una compota. Una mezcla de dos tipos puede dar un resultado especialmente agradable.
Menos azúcar, más aroma
Si la fruta está madura, puedes reducir el azúcar de la cobertura. La canela, la vainilla y una pizca muy pequeña de sal intensifican la sensación de dulzor sin necesidad de añadir grandes cantidades.
Cómo conseguir una cobertura crujiente
No derritas la mantequilla. Los pequeños trozos fríos crean zonas crujientes al hornearse. También ayuda usar una fuente ancha, porque una capa demasiado gruesa retiene más vapor.
Servir y guardar
Está especialmente bueno templado. Puedes servirlo con yogur natural o una cucharada pequeña de helado. Las sobras se guardan en la nevera; para recuperar algo de textura, recaliéntalas en horno o freidora de aire en lugar de microondas.