Bizcocho de yogur y naranja: tierno, aromático y fácil de medir

Un bizcocho casero de yogur con ralladura de naranja, pensado para quedar tierno con una preparación sencilla.

El bizcocho de yogur es un clásico por una razón: las proporciones son fáciles de recordar y la masa tolera pequeñas variaciones sin complicarse. La naranja aporta perfume y una acidez suave que equilibra el dulzor.

Ingredientes para un molde de 22 cm

Preparación

  1. Calienta el horno a 175 ºC. Engrasa el molde y coloca papel de hornear en la base si quieres desmoldar con facilidad.
  2. Bate los huevos con el azúcar durante dos o tres minutos, hasta que la mezcla se vea algo más clara y espumosa.
  3. Añade yogur, aceite, ralladura y zumo. Mezcla solo hasta integrar.
  4. Tamiza harina, levadura y sal. Incorpora los secos con movimientos suaves, sin batir de más.
  5. Vierte la masa en el molde y hornea entre 35 y 45 minutos. Comprueba el centro con una brocheta: debe salir sin masa cruda adherida.
  6. Deja reposar 10 minutos antes de desmoldar y enfría sobre una rejilla.

El detalle que mejora el aroma

Ralla únicamente la parte coloreada de la piel. La zona blanca es más amarga. Si puedes, frota la ralladura con el azúcar durante unos segundos antes de añadir los huevos: los aceites aromáticos de la piel se distribuyen mejor.

Cómo mantenerlo tierno

Una vez incorporada la harina, mezcla lo justo. También es importante no prolongar el horneado “por si acaso”. Cada horno cambia, así que empieza a comprobar antes del tiempo máximo. Al enfriarse, guarda el bizcocho bien tapado para que no pierda humedad.

Variaciones

Una cucharadita de canela aporta un tono más cálido. También puedes añadir 60 g de chocolate negro picado o un puñado pequeño de almendras. Si utilizas un yogur azucarado, reduce ligeramente el azúcar de la receta.

Para servir

Está bueno tal cual, con fruta fresca o con una cucharada de yogur espeso. Si lo quieres más festivo, prepara un glaseado muy fino con azúcar glas y unas gotas de zumo de naranja, procurando no cubrir por completo la miga.