Este flan de café sin horno es una opción práctica cuando quieres un postre casero que pueda prepararse con horas de antelación. Tiene sabor a café, pero no pretende ser intenso: la leche y la vainilla lo redondean para que resulte suave.
Ingredientes para 6 porciones
- 500 ml de leche
- 200 ml de nata para cocinar o leche evaporada
- 80 g de azúcar
- 2 cucharadas de café soluble o 80 ml de café espresso fuerte
- 8 g de gelatina neutra en polvo o la cantidad equivalente en hojas
- 1 cucharadita de vainilla
- Una pizca de sal
Preparación
- Hidrata la gelatina siguiendo las indicaciones de su envase.
- Calienta en un cazo la leche, la nata, el azúcar y la pizca de sal. No hace falta que hierva.
- Disuelve el café y añade la vainilla. Retira del fuego.
- Incorpora la gelatina hidratada y remueve hasta que no queden grumos.
- Reparte en moldes o vasos y deja templar. Refrigera un mínimo de 4 horas, mejor de un día para otro.
Cómo ajustar el sabor
Si quieres un postre más suave, utiliza una sola cucharada de café soluble. Para un resultado más marcado, aumenta ligeramente el café, pero sin añadir más líquido del necesario. Una pequeña cantidad de cacao espolvoreado al servir combina muy bien.
Textura sin sorpresas
La gelatina debe integrarse cuando la mezcla está caliente, pero no es necesario hervirla. El enfriado completo es lo que termina de dar estructura. Si utilizas moldes rígidos para desmoldar, engrásalos apenas con un aceite neutro o pasa la base unos segundos por agua tibia.
Ideas para servir
Acompaña con unas virutas de chocolate, una cucharada de yogur espeso o frutos secos tostados. Si el postre ya lleva azúcar suficiente, evita añadir salsas muy dulces: el café destaca más cuando hay contraste.
Conservación
Mantén el flan refrigerado y bien cubierto para que no absorba olores. Como contiene lácteos, no conviene dejarlo largas horas a temperatura ambiente.